Análisis: Photokina quiere crecer hacia áreas típicas de la IFA

Cámaras de acción y drones se incorporan a Photokina. Aunque una semana antes estarán en IFA.

ANÁLISIS

Ya hace años que Photokina, la feria de la fotografía y el cine (palabras que dieron origen a su nombre, puesto que «cine» en alemán es «kino») que durante décadas fue la meca de un sector de gloriosa actividad y altas rentabilidades, sufre una crisis importante de identidad.
Primero el vídeo le dio una sacudida al subsector cinematográfico, y después la digitalización sobresaltó y derribó a la fotografía de base química.
La primera revolución acabó con la cámara tradicional de ámbito semiprofesional y doméstico, tanto de 16 mm como de Super8, además del negocio de material sensible, pero también otros elementos como las unidades de montaje y visionado. Pero, al menos, seguían existiendo cámaras, ahora de vídeo.
Con las cámaras digitales comenzó ocurriendo lo mismo: seguían existiendo cámaras, ahora de tecnología digital, y lo que se fue al garete fue el negocio de relevado y duplicado (adiós a las máquinas de los laboratorios, que durante muchos años constituyeron una parte importante del sector de la fotografía) y el de películas fotográficas, causando aquí una verdadera extinción de un negocio muy suculento.
Photokina se adaptó a los tiempos y acogió a todas las partes nuevas y sustitutivas del negocio de la imagen, pero perdió unos subsectores que proporcionaban al salón considerable fuerza en materia de superficie expositiva ocupada y de posibles transacciones comerciales. En exhibición, grandes marcas de la fotografía y la cinematografía analógica fueron reemplazadas por Sony, Samsung, Panasonic... los nuevos magos de la captura digital de imágenes; en convivencia con otras marcas que sobrevivieron a la transformación, tales como Canon, Nikon, Fujifilm, Leica, y dejando en la cuneta a las víctimas (Kodak, Polaroid, a pesar de rescates de marca) o a los absorbidos (Konica Minolta).
Sin embargo la fotografía digital vive también tiempos convulsos, sacudida por el smartphone con cámara, ese «multicategory-killer» que devora mercados a base de hacer confluir en un solo dispositivo varios productos pre-existentes. «Toda la electrónica en nuestro bolsillo».
En abril publicábamos en nuestras Alertas MARKET VISION para Suscriptores ORO la noticia de que, según Instagram, en el presente año 2016 se tomarán más fotografías en el mundo que en la suma de toda la historia de la fotografía analógica. Pero esas fotografías no se capturan en película, con lo que no hay negocio de material sensible ni de revelado y duplicado... y el negocio de tarjetas es limitado, pues los usuarios prolongan la vida de las que poseen, y la mayoría ni siquiera las pasan a CD, DVD, o memoria sólida para acumular recuerdos, sino que las «suben» a la nube (las redes sociales son eso, en su dimensión de stock digital), donde lo comparten y almacenan.
El smartphone y sus modos de uso más frecuentes devoran el mercado de cámaras compactas y sus accesorios. Aunque posiblemente inician en la imagen a toda clase de público e invitan a una parte de ella a progresar hacia niveles superiores (con réflex o evil) o hacia las modalidades de acción, destruyen no obstante mucho negocio existente.
Este año Samsung no expondrá en Photokina, y es que, después de haber declarado, no hace tanto tiempo, que la fotografía era para el grupo un sector estratégico, actualmente se halla en discreta retirada. No lo ha anunciado ni confirmado oficialmente, pero es prácticamente seguro que Samsung ha activado ya el proceso de abandono del mercado de cámaras (hay países en los que ya no comercializa). Y es que, claro, las principales cámaras de Samsung hoy en día son sus smartphones.
En un artículo de este número de Market Visión pueden verse los cambios de filosofía que adopta este año Photokina para afrontar los nuevos tiempos, la mayoría de ellos no vinculados con los sectores de producto. Pero también ponen el acento sobre dos áreas de crecimiento en el mercado: las cámaras de acción y los «copters» (helicópteros), con los que en realidad se alude a lo que todo el mercado conoce como drones.
Esto pone a Photokina en confrontación directa con dos áreas de interés en otra feria alemana, la IFA, que se celebrará en septiembre poco antes en Berlín, finalizando unos diez días antes de que abra sus puertas Photokina.
Llevamos años viendo cámaras de acción de IFA, y los dos últimos años los drones han tenido una presencia notable. Ciertamente, su encaje en Photokina resulta más que lógico. Una cámara de acción es una cámara de fotografía y vídeo con un uso particular, netamente documental. Así que es carne de Photokina sin lugar a dudas. En cuanto a los drones, son máquinas voladoras, y tanto podrían encajar en una feria de juguetes como de aeronáutica. Encontraron un buen acomodo en la IFA como gadgets, y ahora en tanto que máquinas potentes de distintas aplicaciones. Pero ya no se trata sólo de objetos que el usuario hace volar, sino de ojos que vuelan.
Las primeras experiencias en ese sentido vinieron de la confluencia de estos «voladores chiquitos teledirigidos» con las cámaras de acción, tan pequeñas y ligeras. Fue el usuario el que colgó «action-cams» a los drones, y comenzó a compartir en internet las imágenes tomadas. Los fabricantes, astutos, comprendieron que el mercado estaba ahí: en poder ver desde el aire, y desde ángulos imposibles para el caminante, imágenes asombrosas. En la última IFA, responsables de DJI (el fabricante de los conocidos drones Phantom) nos explicaban que su producto no es un «aparato» que vuela, sino «una cámara» voladora.
En esa misma línea, GoPro ha anunciado para este año el lanzamiento de Karma, su primer dron. Con lo que se confirma esa unidad de concepto: vuela, y es una cámara; es una cámara, y vuela.
El desafío para los distintos salones que trabajan en la electrónica de consumo digital es importante. En los segmentos más dinámicos de la imagen, IFA de Berlín, Photokina de Colonia (con el inconveniente de ser una feria bienal, demasiado lenta para el ritmo de la innovación en este mundo), y MWC de Barcelona (telefonía) son claramente rivales.


Humberto Martínez - Director


 

 

 

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