El economista mediático, y las finanzas de pizarra

De un tiempo a esta parte proliferan los «economistas mediáticos». No sólo son ya profesores de economía sino que se prodigan en los medios de comunicación, y no sólo (como algunos antaño) en sesudas columnas periodísticas, sino en blogs, en videoclips de sección fija, en programas televisivos. Tienen todos su sello mediático característico. Xavier Sala i Martín, con sus chaquetas de colores vivos y planos (amarillos, anaranjados, azul eléctrico), o incluso estilo piel de cebra, muy al estilo de profesor anglosajón. Rictus amargo-despectivo en los labios, brillo irónico en los ojos, voz fuerte y tono de amonestación en José Mª Gay de Liébana; barba recortada a la quijada, sin bigote, mirada altiva a través de gafas y sobre la nariz, en Niño Becerra. Curiosamente, buenos nombres mediáticos también (nada de García, Rodríguez o Fernández), lo que es una afortunada coincidencia. Y todos con aires de «yo te lo explico para que lo entiendas» pero, al mismo tiempo, «yo advierto de que nos vamos al precipicio, porque estos que nos gobiernan (y no me importa quiénes sean, ni de qué color, ni en qué momento) lo están haciendo rematadamente mal».

En el pasado, esto habría significado una invitación a que les den una cartera ministerial; antiguamente, la incorporación de un Fuentes Quintana al Gobierno fue todo un acontecimiento, y además contundentemente positiva para la nación; eso ya no se lleva, y uno tampoco se fía mucho de la capacidad de dirección económica de estos nuevos gurúes universitarios, ni siquiera de su acierto en los diagnósticos… aunque probablemente son correctos en términos generales y tampoco resultan tan difíciles, al menos en la parte descriptiva. En su trabajo hay un componente técnico-estadístico, otro explicativo, y sólo un pequeño ingrediente predictivo, y aquí algunos son más audaces y alarmistas por vocación, lo que proporciona más réditos de audiencia.

Los economistas mediáticos corren el peligro de hacer tan conocido su discurso, tan visto en todas las pantallas, que sus públicos pierdan la sensación de novedad al verles. El que hoy nos interesa, José Mª Gay de Liébana, tiene la habilidad de adaptar la conferencia a cada público, y actualizarla con frecuencia. Si, por azar de la vida, le escuchas dos veces en poco tiempo, una parte del mensaje será, por supuesto, repetido, pero otra te resultará novedosa, lo que es de agradecer.

Esta primavera, en el sector electro le hemos visto al menos en dos ocasiones. Una, en el encuentro Metic de Tech Data, el 9 de abril. Otra, en la jornada Adapta del grupo de distribución Candelsa, integrado en el grupo nacional Sinersis. En esta última conferencia dividió formalmente su presentación en dos partes: «Finanzas de Pizarra, en un abrupto escenario económico»; y un análisis de dos casos empresariales, entendiendo que «ustedes, que son tenderos», pueden extraer de ello algunas conclusiones.

Por no exponer duplicadamente lo que Gay de Liébana dijo en el encuentro Metic de Tech Data y en la jornada Adapta de Candelsa, hemos resumido el contenido más o menos común (que en buena parte sería el de las «finanzas de pizarra») en un solo texto, atribuible a ambas presentaciones; y separado el análisis de casos del comercio, que se adjunta a la crónica de la jornada Adapta.


[Publicado en MARKET VISION Suplemento 210 — mayo 2014 ].