No es cierto que arruguen mucho las prendas, que las encojan o que consuman demasiada energía.

Aunque la penetración de las secadoras en los hogares españoles sigue aumentando, pasando de un 15,6% en 2017 a un 16,5% en 2018, estamos aún por debajo de la media europea, que se situó el año pasado en un 19%. Holanda, Alemania y Dinamarca son los países con mayor instalación de este electrodoméstico en casa. Sin embargo, los españoles que tienen una secadora ponen más cargas semanales que otros europeos: 3,8 cargas en España frente a 2,8 en Suecia.

Estos datos han sido aportados por AEG, firma de Grupo Electrolux, tras realizar varios estudios internacionales. A raíz de estos estudios, la firma ha detectado que los españoles creen en muchos mitos que hacen descartar la compra de este electrodoméstico. Sin embargo, según AEG, una vez que tenemos una secadora en casa, casi un 100% estamos satisfechos o muy satisfechos. A continuación AEG expone los 10 mitos más comunes sobre las secadoras y los desmonta:

—Encoge la ropa. La tecnología de bomba de calor ofrece una menor temperatura y movimientos adaptados a cada tipo de tejido, por lo que la prenda no se estropea.

—Es mejor secar al aire. El sol desgasta los colores y deja la ropa más acartonada. Además tender las prendas hace que estas se deformen y deja marcas de pinzas incómodas de planchar después.

—Sólo vale para secar algodón. La secadora es válida para cualquier tipo de tejido. Las últimas tecnologías permiten secar prendas con varias capas e incluso recuperar su impermeabilidad.

—Consume mucha energía. Una secadora consume al mes desde 1,52 euros con 13 cargas. La bomba de calor trabaja a menos temperatura, por lo que requiere menos gasto energético. Además se suele asociar el concepto Eco al tiempo, cuando es al revés: un programa Eco suele durar más y ofrecer un mínimo consumo.

—No todas las prendas salen secas. Gracias a las mejoras de las tecnologías, las máquinas no giran en un solo sentido, evitando que la prenda se enrolle y permitiendo que esta se exponga a los sensores de detección de humedad del tambor.

—Tarda demasiado tiempo. Hay ciclos cortos y largos, en función de las prendas. Los programas están pensados para el cuidado de cada tipo de tejido.

—Muchas prendas indican en la etiqueta «no usar secadora». El etiquetado de las prendas está obsoleto, pues no tiene en cuenta las nuevas tecnologías. Por ejemplo, el programa Woolmark es apto para secar la lana más delicada.

—No se pueden secar prendas de diferentes colores en la misma carga. Los colores no impactan en el resultado. Se pueden mezclar.

—Las prendas salen muy arrugadas. Las tecnologías de recirculación de aire y los giros del tambor en varios sentidos hacen que las prendas no se enrollen, por lo que evitan las arrugas. Además los programas especializados de vapor refrescan las prendas y destensan las fibras, lo que ahorra tiempo de planchado.

—No hay espacio en casa para tener secadora. Hay opciones como las secadoras en torre, que ocupan la mitad de espacio que un tendedero tradicional, o las lavasecadoras, que ofrecen lavadora y secadora en el mismo electrodoméstico y buenos resultados en la mitad de tiempo.


  
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