La inyección de tinta sin calor impulsa la sostenibilidad y reduce los costes de impresión.

De izda. a dcha., J.M. Martín Carretero, Óscar Visuña, María Zaragoza, Ricard Castellet, Gustavo Godoy, Raúl Sanahúja.

Si en algunos productos, como los proyectores de vídeo, el láser es el futuro (o, mejor dicho, ya el presente), puesto que la lámpara de láser ha revolucionado ese mercado aportando calidad, eficiencia y larga vida, en otros campos el láser es, oh sorpresa, el pasado. Un ejemplo claro es el de las impresoras.

Sustituir las impresoras láser actualmente en operación por las modernas impresoras de inyección de tinta, y muy particularmente por las de cabezales piezoléctricos (o de tecnología fría), aportaría una reducción de consumo eléctrico sustancial, con doble impacto: beneficios sobre el planeta, contribuyendo a reducir el efecto invernadero y el calentamiento global; y beneficios para las empresas, bajo la forma de ahorros de costes muy significativos, además de un efecto reputacional por la adopción de una medida en pro de la sostenibilidad.

Así fue explicado ayer en un acto para los medios informativos de Epson en España. Y es natural que sea Epson quien lo comunique, puesto que tiene la exclusiva de esa tecnología, desarrollada por el fabricante japonés.

«Cada año, la tecnología de inyección de tinta de Epson tiene el potencial de ahorrar a las organizaciones españolas más de 231 millones de kWh en costes energéticos, y más de 33.500 kg en emisiones de CO2. Además, la productividad del personal aumenta con velocidades de impresión hasta 3,5 veces más rápidas que los modelos láser tradicionales».

En nuestro país, durante los últimos ocho años, las impresoras de inyección de tinta han incrementado su cuota de mercado un 7,23%. «Si este impulso continúa, los recursos liberados podrían volver a desplegarse para financiar hasta 5.800 maestros de escuelas primarias adicionales dentro del sector educativo de Europa occidental».

Una de las organizaciones que han apostado por esta transformación es Barcelona Tech City, una asociación de empresas que apuesta por la innovación en la ciudad, y que confía en esta tecnología para dar respuesta a sus necesidades de impresión. Ricard Castellet, CCO de Barcelona Tech City, compartió ayer esta filosofía con los medios. Igualmente lo hizo Gustavo Godoy, jefe de tecnología del Instituto Hispalense de Pediatría (IHP), en Sevilla, que ha sustituido su parque de impresoras láser por impresoras de inyección de tinta Epson, con lo que ha reducido su coste energético en un impresionante 90%, recortando a la vez el tiempo que los médicos y el personal clínico emplean esperando a que las impresoras se pongan en marcha. Hace cuatro años el IHP contaba con 120 impresoras láser y hoy dispone de más de 150 impresoras de inyección de tinta.

En el acto de ayer con los medios intervino también el economista José Moisés Martín Carretero, que ha colaborado en el informe sobre La Nueva Economía de la Impresión, con un análisis en torno a la ecoinnovación y la sostenibilidad como fuente de valor en entornos corporativos.

Buena parte de la presentación corrió a cargo de estos conferenciantes invitados, en el curso de un almuerzo informal. Por parte de Epson, hablaron el director de la División Business de Epson Ibérica, Óscar Visuña, la directora de Márketing y Comunicación, María Zaragoza, y el responsable de Comunicación Corporativa, Raúl Sanahuja. Próximamente dedicaremos una cobertura más amplia a esta información, en MARKET VISION.


  
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