Cada zona del interior del electrodoméstico es idónea para diferentes productos y necesidades.

Uno de los electrodomésticos que más usamos en la cocina es el frigorífico. Los avances tecnológicos han ido haciendo la vida más fácil, pero también tenemos que poner de nuestra parte para sacarle el máximo partido. Por eso es importante saber cuál es la disposición ideal de los alimentos en su interior para ahorrar tiempo y dinero y ser respetuosos con el planeta.

Teka ofrece unos sencillos trucos para que el frigorífico luzca ordenado y no volver a tirar comida porque no ha dado tiempo a consumirla:

—Pensar qué se necesita del frigorífico antes de abrirlo. Así se reduce la pérdida de frío y se mantiene la temperatura interior.

Elegir un frigorífico que tenga control de temperatura visible con la puerta abierta y cerrada. Hay que intentar mantener la temperatura a 5ºC en el frigorífico y a -18ºC en el congelador.

—Comprar un electrodoméstico que se adapte a las necesidades reales del usuario: número de personas que habitan en la vivienda, tamaño de la casa, etc. Para casas pequeñas los frigoríficos combi son ideales para un consumo eficiente.

 

Gracias a la tecnología ya no hace falta descongelar o quitar la escarcha del congelador con peligro de dañarlo, incrementando su consumo energético. Como la limpieza del electrodoméstico es más sencilla y duradera, también se mantienen a raya las bacterias.

 

¿Dónde y cómo colocar cada tipo de alimento?

—En el congelador, almacenar los alimentos en recipientes aptos para el congelador como bolsas precintadas.

—Los cajones para fruta y verdura son perfectos para que este tipo de alimentos mantengan la humedad y el frío necesarios. Así conservan el mayor número de nutrientes y aguantan más tiempo frescos. Y si se conservan frutas y verduras dentro de bolsas de plástico, tardarán más en crear moho.

—La zona baja del frigorífico, que suele ser la más fría, es ideal para productos frescos como carnes y pescados, así como fiambres y quesos.

—En la zona media deben almacenarse alimentos que requieran temperaturas estándar, como yogures y otros productos lácteos.

—En la parte alta pueden ponerse las sobras de comida que necesitan una temperatura más estable.

—En la puerta del frigorífico se deben poner los alimentos que no requieren temperaturas muy bajas, como bebidas, huevos, mantequilla o salsas, así como alimentos que se quieran descongelar.

 

Pero no todo tiene cabida en el frigorífico. Entre las frutas y verduras hay productos que se conservan mejor fuera, de modo que estarán más maduros en el momento de su consumo. Otros alimentos, como chocolate, patatas y cebollas, pueden estar perfectamente fuera a temperaturas bajas y suaves.


  
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