Un beso a la primera Vaporella

Una emotiva fiesta en la provincia de Como, para celebrar el 40º aniversario de Polti

La previsión del tiempo para el 5 de julio en la Lombardía, norte de Italia, y concretamente en la zona prealpina a la que se asoma la provincia de Como, era incierta. Sol y claros, chubascos irregulares, quizá intensos, que podían estropear una celebración al aire libre, estaban entre los desafíos previsibles, así que habría un plan B, ¿no es cierto?
Si lo hubo no fue necesario. El tiempo aguantó bien, aunque ciertamente un chubasco demoró en media hora el comienzo de la fiesta, que comenzó al final de la tarde, con reunión y cóctel en los jardines (el césped ni siquiera estaba ya mojado), bajo un hermoso sol vespertino de (casi) solsticio, hasta que llegó la hora del baile del grupo One Thousand Dance. Pasos de ballet gimnástico sobre un lienzo blanco con cifras 4 y 0 en rojo, porque rojo es el color de Polti y 40 los años que festejábamos.
La localidad de Casnate con Bernate está unos 5 kilómetros al sur de la ciudad de Como, a diez minutos en coche. Allí está Serre Ratti, un lugar peculiar, idóneo para fiestas, congresos y celebraciones un tanto bucólicos, ya que se considera escenario apropiado para sesiones fotográficas, escenografía y producciones, rodeado de una amplia gama de plantas de interior, tropicales e «insólitas», que crean el fondo verde necesario para cualquier necesidad de fotografía publicitaria. Pero también para eventos, por supuesto, con galerías que tienen un cierto aire a invernadero, todo muy todo floral.
Esa fue la localización que escogió Polti para celebrar su 40º aniversario. Y no sólo porque Como sea una zona propicia para esta clase de acontecimientos, debido al atractivo turístico de la capital y su lago alpino en las proximidades de la Suiza italiana, sino porque la misma Polti tiene su sede en la provincia, no lejos de allí.
Después del primer espectáculo de danza, los doscientos invitados (empleados, prensa, clientes, de más de veinte nacionalidades) pasaron a la galería-comedor, en la que desfilaron por una pasarela elevada cuya «alfombra» era un recorrido histórico por los productos lanzados por la compañía en estos 40 años. Al final de la cena, esa pasarela sirvió para un coloquio histórico, con Franco y Teresa Polti (matrimonio fundador) sentados en sillas altas a ambos lados, y su hija Francesca de pie como entrevistadora, en el que rememoraron anécdotas de su vida empresarial.
Franco Polti evocó, por ejemplo, el día en que una plancha de vapor de la competencia provocó un accidente por mal funcionamiento de la caldera, y cómo pidió a su equipo el desarrollo de algo que evitase cualquier peligro: de ahí nació el tapón de seguridad (además de en italiano, lo dijo repetidamente en español), patentado por Polti y auténtico elemento de identidad de la marca, que además está incorporado al logotipo, en forma de unos círculos concéntricos a la izquierda de la palabra «Polti».
Francesca le preguntó a su padre si había algún modelo del que albergase un recuerdo particularmente destacado. Franco Polti se levantó, caminó hasta su sorprendida esposa, le dio un beso, y siguió caminando hasta el extremo de la pasarela, donde comenzaba el trayecto histórico impreso sobre la alfombra de desfile. Prácticamente se arrodilló y estuvo a punto de besar, como hacía el Papa Woytila cuando llegaba de visita a un país, el suelo. Lo que hizo fue prácticamente acariciar la fotografía de su primera Vaporella, la plancha con la que todo comenzó en 1978. Estos cuarenta años de éxito lo deben todo a una magnífica idea y al empeño con el que la familia defendió un proyecto absolutamente innovador.


  
Publicado en MARKET VISION - Revista Número 234 - Junio-Julio 2018
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