IFA Berlín superó el cuarto de millón. Y mantiene su fuerza como combinado de fascinación y negocio

En términos de novedades, lo más destacable es la consolidación de IFA Global Markets. Estable en expositores de referencia, y con tendencias de producto confirmadas.

Jaime de Jaraíz, presidente de LG Iberia, y Miguel Ángel Fernández, director general de Márketing.

IFA es, lo ha sido durante años y lo sigue siendo, un lugar de encuentro fundamental para los bienes tecnológicos de consumo, lo que hace ya mucho tiempo que supera los límites de lo que en su día se conoció como línea marrón (un nombre de gama que ya comienza a sonar anticuado), y abarca a grandes y pequeños electrodomésticos, y todos los cachivaches («gadgets») electrónicos que acompañan a ambos mundos, penetrando además en áreas nuevas (¿o quizá no tan nuevas?) desde las cámaras de acción hasta los drones, y desde los «wearables» de todo tipo hasta las impresoras 3D.
Es, y sigue siendo, un compendio de fascinación y negocio, tal como describimos una vez: fascinación para el usuario, y negocio para la industria y el comercio.
A uno nunca deja de sorprenderle que, en este tiempo en el que las ferias tienen mucho más que ver con las relaciones públicas que con la venta, IFA continúe sirviendo de escenario directo para la firma de pedidos. Eso ya no ocurre en las ferias de consumo. Sucedió, pero hace mucho. Hoy sólo se ve semejante cosa en las de bienes de equipo, en las que un cliente puede firmar en feria el contrato de adquisición de una máquina para su fábrica. Y, sin embargo, la organización de IFA, celebrada este año del 1 al 6 de septiembre en Berlín, indica que se ha estimado un volumen de pedidos de 4.700 millones de euros durante las seis jornadas del certamen.
Cierto, esta cifra no es del todo extensible al conjunto de la feria, que es muy internacional. Básicamente se refiere al negocio de Alemania y países limítrofes, ya que son los compradores de la distribución centroeuropea los que se citan con los responsables comerciales de las marcas para cerrar en el salón la campaña de ventas de Navidad. Raramente verá usted a un cliente español cerrar nada con los responsables españoles de ventas de los grandes grupos presentes en los stands de Berlín, pero allí tienen ocasión de examinar en primicia los aparatos que días después se les presentarán en España, y sobre los que cursarán, entonces (o el año que viene, pues algunos aparatos se muestran con antelación a su lanzamiento), los pedidos correspondientes.
En consecuencia, para nuestro país, y para muchos otros, IFA de Berlín no es un lugar para cerrar negocio sino para prepararlo. En cambio, los alemanes sí que firman operaciones.
Y, por supuesto, quedan otros dos ámbitos en los que sí que se hace un negocio más directo... aunque quizá tampoco se pongan autógrafos sobre papel; nos referimos a las operaciones entre expositores y agentes de distribución internacional; y también a las que se cuecen entre proveedores de componentes, partes, y proveedores de marquismo con sus clientes de distribución o fabricantes clientes.
En todos esos sentidos, IFA es mucho más que un divertimento, aunque el salón tenga también ese carácter festivo y, para el gran público que también accede, de espectáculo.
La última edición, celebrada en efecto en septiembre, ha vuelto a producir grandes cifras. 1.805 expositores repartidos por 159.000 m2. Más de 253.000 visitantes estimados al cierre, superando los 240.000 de la última edición, de forma que, si la última vez dijimos que eran casi un cuarto de millón, ahora debemos prescindir del «casi»: el cuarto de millón se ha superado.
No se ha facilitado esta vez el dato de los visitantes profesionales (ya que, como hemos dicho, es una feria mixta profesional y de gran público), señalando vagamente que más de la mitad de los compradores procedieron del extranjero. Esa cifra de compradores internacionales había ascendido el año anterior a 64.000. Por último está el dato de los informadores: este año pasaron por la IFA 6.000 periodistas, casi 2.800 de ellos extranjeros, de más de 70 países. Eso supone un fortísimo incremento sobre los 1.800 periodistas no alemanes que acudieron en 2016.

Veamos: el año pasado dijimos que IFA es ya un conjunto de tres manifestaciones.
La primera, desde días previos a la apertura oficial y hasta la segunda jornada, más o menos, para el eco mediático: conferencias de prensa, eventos, muchos actos preparados para que miles de medios de todo tipo (sobre todo televisión y canales online) difundan el mensaje comercial de las compañías, muy bien envuelto en el papel de regalo de las tendencias en innovación tecnológica para el consumidor. En esa dimensión, IFA hace tiempo que logró un éxito absoluto, que sigue alimentando y manteniendo.
La segunda manifestación, la de cara al público, que anima la demanda alemana y de países limítrofes mediante la presentación directa del producto a los usuarios: IFA es en ese sentido como un gran showroom.
La tercera, la de carácter profesional, orientada a la distribución, que en el caso español no se despierta hasta el lunes, en un acontecimiento que suele celebrarse de viernes a miércoles.
Nos quedaría sin embargo una cuarta manifestación que el año pasado no recogíamos: la de la componentística y el aprovisionamiento de marquismo. No es nueva, siempre ha existido, pero en 2016 se dotó a esta zona de una personalidad diferenciada, separándola del resto por la vía de llevarla a un escenario ferial satélite, urbano, en una antigua estación ferroviaria. Denominada IFA Global Markets, este año cobró mayor dinamismo, en parte por ser la segunda edición (lo que aporta ya un mejor conocimiento de los visitantes respecto a la naturaleza y el potencial de ese sector de oferta) y en parte porque IFA invitó a los últimos expositores de la especialidad que quedaban en el recinto tradicional a desplazarse a ese nuevo salón. Ya constituye, en palabras de la organización, «el mayor evento de Europa para el “sourcing” y la cadena de suministro en la industria de electrónica de consumo y electrodomésticos». El consejero delegado de Messe Berlin, Christian Göke, dijo que este año «IFA Global Markets ha dado auténticamente un “salto cuántico”, tanto en términos de tamaño como en calidad». También citan el asombro del director de la Cámara de Comercio China, que apoya a 150 participantes en IFA Global Markets, quien dijo que, «sólo una hora después de la apertura, mis expositores ya tenían en sus stands a algunos de los mayores y más importantes clientes».

Pero, volviendo al acontecimiento principal, este año podemos hablar más de novedades organizativas que de otro orden. Novedades que ya habíamos descrito en artículos previos, relativas a la disposición de los espacios y a la mayor fuerza que se iba a dar al área de innovación y startups.
No hubo grandes noticias sobre presencia o ausencia de firmas. De la espantada de Whirlpool ya nos hemos olvidado, y la incorporación de Candy Group al espacio que dejó libre no es noticia, aunque pueda serlo el hecho de que repitió y parece que va a quedarse para largo. La reubicación y mejora de stands de algunos expositores clásicos es reseñable. En cuanto a los españoles, Fagor CNA no estaba en condiciones de volver (participó en 2015, canceló en 2016 y anunció que volvería en 2017, pero para esas fechas ya estaba en preconcurso de acreedores). Y los demás fueron los que eran.

¿Tendencias? Pues, por encima de todo el murmullo que se pueda generar en las redes, no hemos visto tanta cosa nueva. Eso sí, se han confirmado tendencias ya vistas, fundamentalmente en el área de la conectividad de todos los aparatos, que cada vez caminan más hacia el concepto de la «smart home». A destacar por encima de todo la absoluta generalización de los televisores OLED. Ya sólo es llamativa la ausencia de ese campo de Samsung, que sigue adelante casi en solitario (o muy escasamente acompañado) con su QLED. Que está muy bien, pero que no es lo mismo.
Ah, el año pasado dijimos que se había puesto en circulación el rumor de que las pantallas OLED se pudren porque son orgánicas. Esa especie sigue ahí. Y suena tan ridícula como verosímil... y no es una contradicción: suena a intento infantil de desacreditar al OLED... pero al cabo no sería tan extraño que una cosa orgánica se pudriese. En fin...

Digamos dos cosas más. Por un lado, que este año la información de producto generada la hemos venido publicando online, con lo que no pierde la actualidad respecto al momento de su emisión. De ahí que no esté presente en estas páginas. Y, por otro, que hemos optado por ofrecerles una pequeña galería de imágenes de interés para el mercado español. Tiene un cierto carácter social, por supuesto, pero les confirma que IFA es sin duda un auténtico lugar de encuentro para el sector, también el español.
Que ya tiene fechas para el año próximo: será del 31 de agosto al 5 de septiembre de 2018. Nuevamente de viernes a miércoles.

Equipo directivo al completo de Taurus, en IFA Berlín.

Alex Barnett, director general de De’Longhi Group para Iberia, flanqueado por Fabio De’Longhi y Giuseppe De’Longhi.

Santiago Belenguer, director general de Haier España (dcha.), con Mónica Cuatrecases, responsable de Márketing.

Raquel Boada, directora de Márketing, y Rafael Román, director general de Polti para España y Portugal.

David del Castillo, country manager de Candy Ibérica.

Manuel Royo, director de Márketing de Beko Electronics España.


[Publicado en MARKET VISION - Revista Número 230 - IV 2017 - Oct. - ].

© MARKET VISION - Revista - 2017