El acondicionador también es para el invierno

Entramos en los meses en que la palabra «confort» implica otras cosas: aire y agua a la temperatura adecuada, para darnos calor en días de invierno.

Hace unos días estaba mirando un catálogo de apartamentos de montaña y descubrí uno encantador, totalmente en madera... que llamaba la atención por un elemento moderno en una de las paredes: la unidad interior de un acondicionador de aire split. ¿Qué les parece? No la reproducimos aquí por una cuestión de derechos intelectuales de la fotografía. En cambio, esta foto libre de derechos nos muestra algo parecido con chimenea de leña. Eso está muy bien, por supuesto, pero fíjense que nuestro apartamento alpino ofrecía pleno confort todo el año.
Ah, que usted no necesitaría acondicionador en verano en la montaña. Que le basta con abrir las ventas, ¿no es cierto? Pues en un apartamento quizá sí, pero le sorprendería leer en los comentarios en internet la de quejas que se registran por los hoteles en destinos de montaña que carecen de refrigeración en verano.
Pues ahí tiene el remedio: un split con bomba de calor.

Confort y Cambio Climático.
Si hablamos de climatización, hablamos directamente de confort. Y, sin embargo, cada vez más nos enfrascamos en asuntos de cambio climático, como si la primera misión de los equipos de calor y frío fuese proteger al planeta, y no resolver un problema de temperatura y humedad en nuestro entorno inmediato: la vivienda, la oficina, el espacio urbano o residencial en que nos movamos.
Sin embargo, es coherente. El cambio climático es un factor de preocupación para todo el mundo, como evidencian los esfuerzos de todo tipo de organizaciones para calibrar, cuantificar y corregir los efectos de la acción humana sobre el cambio del clima, y evitar así no sólo alteraciones del ecosistema sino también perjuicios directos sobre la economía, ya que las alteraciones del entorno natural acaban repercutiendo sobre la actividad humana en todos los órdenes.
La convocatoria de una jornada sobre riesgos y oportunidades en las inversiones financieras, realizada para finales de noviembre en Madrid por el WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), nos recuerda que «el cambio climático destruye el planeta con huracanes, sequías y olas de calor. Pero también tiene un impacto en el sistema económico, ya que genera costes y estos serán mayores cuanto más nos acerquemos al umbral de los 2ºC [de aumento de la temperatura media del planeta]. Por ello, cuanto antes se descarbonice la economía, menos costará evitar superar los 2ºC y cumplir con el Acuerdo de París», el cual contemplaba el propósito de los firmantes de mantener por debajo de ese nivel el aumento de temperatura global, e incluso bajarlo a menos de 1,5ºC por encima de la media de «niveles preindustriales», sobrentendiendo que el calentamiento de la era moderna comenzó en el siglo XIX con la masiva emisión de humos a la atmósfera, entonces casi exclusivamente vinculados a la quema de carbón mineral.

El acondicionador con bomba de calor, para el confort en invierno.
¿Nos hemos desviado del asunto? En realidad queríamos hablarles de lo bien que parece que se presenta la campaña de climatización de la temporada invernal.
A pesar del otoño relativamente benigno que hemos vivido, las previsiones apuntan a un invierno frío aunque quizá seco. Esto último, de cumplirse, irá mal para los pantanos y las reservas de agua, ya muy bajas en la actualidad. Pero el frío será positivo para el sector de climatización.
¿Hasta qué punto es esta campaña tan dependiente del comportamiento de cada año? No disponemos de cifras, pero los expertos apuntan a que no tanto como la temporada de verano. Para la climatización de frío, la llegada de olas madrugadoras de calor, antes de vacaciones, estimula mucho la demanda. Pero la calefacción está menos sujeta al rigor o no de los meses invernales... en lo que se refiere a equipos completos.
Si la llegada de fríos súbitos y acusados tiene algún efecto es en el calor eléctrico (pequeño aparato: calefactores, convectores, radiadores portátiles) y estufas de butano, es decir productos de apoyo más o menos económicos; mientras que la instalaciones de aire acondicionado como sistema de producción de calor se incluyen en programas a medio plazo, planificados con antelación. Y, por supuesto, los equipamientos de mayor componente de obra, como las calderas para radiadores, están al margen de este tipo de oscilaciones.
En un plano paralelo está el agua caliente sanitaria. Si su producción es por calentador a gas o termo eléctrico, la demanda es constante; ya casi nadie carece de agua caliente en casa, y la reposición de equipos averiados u obsoletos genera una venta fluida, sólo alterada por etapas de recesión económica que pospone gastos de renovación doméstica, o de reactivación del mercado de la vivienda, que genera obviamente la demanda asociada a los nuevos hogares. Si, por el contrario, se obtiene por calderas que también sirven a un sistema de calefacción, la demanda viene generada tanto por reposición y nueva vivienda, como por reconversión de recintos que deciden unificar sistemas de ACS y calefacción.
En el ámbito de la producción de calor, el aire acondicionado tiene un peso creciente, desde que se introdujera, hace ya unos cuantos años, la bomba de calor. Inicialmente esos equipos conocieron el éxito en el área mediterránea, ya que su eficacia era mayor en ambientes de clima moderado, sin fríos rigurosos, que en la España mesetaria o en el Norte del país. En la actualidad, el rendimiento de la bomba de calor es bueno en temperaturas ambientes bajo cero, y los equipos están penetrando también en zonas del país que antes eran refractarias a estos sistemas. Aunque es obvio que tienen que luchar contra realidades del mercado, por ejemplo con los parques instalados de calderas, que hacen que, si un hogar ya tiene resulta la calefacción por este medio, no valore tanto las prestaciones de bomba de calor en el aire acondicionado.
Otro pequeño problema de los sistemas de bomba de calor es, en calefacción, igual al que exponíamos en un artículo previo al verano al hablar de la refrigeración de la estancia: las corrientes de aire. Si en verano todo el mundo odia los chorros de aire frío que, más que aportarnos una temperatura de confort, nos provocan resfriados... pues en invierno también resulta desagradable que el aire caliente llegue de forma ventilada e impulsada, ocasionando una sensación de frío sobre todo en las fases iniciales de funcionamiento. En ese sentido, algunas de las características que describíamos en la primavera, encaminadas a corregir ese problema, son igualmente válidos ahora: por ejemplo, los elementos difusores que incorporan algunos modelos, y que han logrado evitar los chorros focalizados, sustituidos por una distribución suave y uniforme del flujo de aire. Constituyen una novedad bastante reciente, que ayuda a que el acondicionamiento de aire resulte mucho más agradable en cualquier momento del año.
En definitiva, la eficacia del aire acondicionado en producción de calor ha mejorado, tanto en rendimiento como en confort. Pero volvamos ahora al inicio. ¿Podemos hacerlo respetando y protegiendo al medio ambiente?

Volviendo al Medio Ambiente.
Por una parte, la generalización del gas R-32 en las primeras marcas del sector, anticipándose incluso a los plazos fijados por la normativa, ha asegurado un avance hacia estándares eco-respetuosos.
Por otra, la adopción de sistemas de control y de domótica o, en términos más actuales, «smart home», no sólo aporta comodidad al usuario sino una gestión más inteligente de los tiempos y modos de utilización de los equipos.
Por último, la integración de bomba de calor en sistemas combinados, capaces para producir agua caliente sanitaria, agua caliente para calefacción, y unidades interiores de aire acondicionado, abre la puerta a la nueva dimensión de la aerotermia, que, si bien afecta a instalaciones un poco más complejas que las de acondicionadores split normales, también nos introduce en un mundo mucho más sostenible y eficiente: ¡Es una de las grandes tendencias hacia las que camina la climatización!


[Publicado en MARKET VISION - Revista Número 230 - IV 2017 - Oct. - ].

© MARKET VISION - Revista - 2017